
Este post va dedicado a todas las personas que emiten carnets de clase obrera desde su cuenta de Twitter o Facebook. Es la misma gente que en todo el dĂa se despega del sofĂĄ. TambiĂ©n va por los hiperrevolucionarios que le hacen el juego a la derecha de forma sistemĂĄtica. Finalmente, a Merche, que a pesar de cometer errores sigue siendo camarada. A algunas personas se les olvida muy pronto que es la camaraderĂa. Son las mismas personas que mencionaba al principio.
Lecturas recomendadas:
- Badalona i Barcelona: les contradiccions que ha de vĂšncer la unitat popular (editorial de Realitat, el Ăłrgano de expresiĂłn de Comunistes)
El pasado lunes y miĂ©rcoles la plantilla de metro y bus de TMB hizo huelga. La primera huelga del transporte metropolitano del gobierno de Barcelona en ComĂș. Estos dĂas han supuesto un aprendizaje, una prueba de fuego para la gestiĂłn de las contradicciones. El resultado ha sido malo para todas las partes, tanto para quien apoya el gobierno de Colau como para quien lo critica desde el primer dĂa. Se ha dicho mucho sobre la huelga en la redes. Mucha gente ha opinado, pero pocas han sido las opiniones bien formadas. Ha reinado el simplismo y la falta de visiĂłn de fondo. Sirva este post como granito de arena para despejar el caos de opiniones, discusiones y difamaciones.
Empecemos por la clave del
problema: TMB
TMB es una empresa de carĂĄcter metropolitano, que engloba dos empresas: Ferrocarrils Metropolitans de Barcelona (metro) y Transports de Barcelona
(bus). TMB es una empresa pĂșblica mastodĂłntica caracterizada por la opacidad.
Asimismo, es una gran empresa con unos directivos con una remuneraciĂłn a precio
de mercado. Esto quiere decir, que existe una parte de personal cualificado que
cobra una pasta. Esto solo es justo en los casos de profesionales que desarrollan
una labor especializada, que solo pueden desarrollar personas con grandes
conocimientos técnicos sobre la materia. Ahora bien, también existen directivos
enchufados. Como se explica en este artĂculo, los grandes partidos (sobre todo
el PSC) han ido colocando dirigentes en puestos clave.
Por otra parte, por su carĂĄcter metropolitano, Barcelona aunque sea la
pieza clave no es el todo, y los municipios del AMB juegan un papel
importante. Ante esta realidad, Barcelona en ComĂș y los ayuntamientos del cambio
se encuentran en una situaciĂłn de debilidad. A su vez, no asumir el liderazgo
supone abandonar cualquier perspectiva de cambio en el monstruo que supone TMB.
La precariedad y la falta de transparencia no se cambian desde fuera. QuizĂĄs,
si en las pasadas municipales se hubiese pensado en clave metropolitano, y no
exclusivamente local, a la hora de trazar la estrategia ahora las fuerzas
populares tendrĂan (tendrĂamos) mucho mĂĄs margen de maniobra, y los cambios se podrĂan
acelerar. AĂșn asĂ, se han tomado iniciativas como la creaciĂłn de la Agencia de
Transparencia de TMB. Esta iniciativa, de la que estĂĄn en contra muchos
directivos, puede representar una palanca
para el cambio que necesita dicha empresa. No solo se trata de publicar
nĂșmeros, sino dejar en evidencia el entramado que existe y poder tomar medidas
de profundidad con total seguridad. Sin dar ningĂșn paso en falso en una situaciĂłn de extrema debilidad.
La gestiĂłn de la huelga.
La gestiĂłn del conflicto laboral empezĂł mal al tomar la decisiĂłn de no
tener un papel destacado. Cuando la huelga ya era un hecho, el Ayuntamiento
decidiĂł tomar las riendas, aunque su capacidad siempre serĂĄ limitada.
Desgraciadamente las decisiones no dependen del gobierno local, aunque tiene un
peso importante. A pesar de ello, el gobierno de Colau cometiĂł errores que lo
pusieron en contra de la plantilla de TMB. Considerar desproporcionada una
huelga (¿QuiĂ©n mide la proporciĂłn de una huelga? ¿La empresa? ¿Alguien piensa eso desde la izquierda?), publicar los salarios de los
trabajadores (que por otra parte ya constaban en la web, segĂșn explican), o
considerar que no es de recibo una huelga por conseguir mejoras (este artĂculo
explica lo absurdo de esta afirmaciĂłn), han sido errores graves (y de
principiantes) que han dado pie a duras crĂticas por parte de sectores de la izquierda que
parecĂa que estaban esperando el primer error para situar a Barcelona en ComĂș
como enemigo de clase (y que llegaban a usar propaganda anticomunista de El PaĂs para atacar a Comunistes de Catalunya, a BComĂș y a Mercedes Vidal). Parece que la vieja fĂłrmula de “clase contra clase” no
ha desaparecido, como tampoco lo ha hecho el cainismo cansino de cierta izquierda. Por otra parte, también ha habido quien desde la izquierda ha
considerado poco legĂtima la huelga. En ambos casos se trata de posturas desubicadas de la realidad, que se retroalimentan y que solo ayudan a generar un clima de tensiĂłn del todo innecesario. Hay
que saber ponderar todo en su justa medida, y gestionar con tranquilidad pero
sin parsimonia los conflictos. Hay que saber gestionar bien las crĂticas, tanto la emisiĂłn como la recepciĂłn. En el caso de la emisiĂłn, creo que este artĂculo del periodista Sergi Picazo es la crĂtica mĂĄs razonada, y menos biliar. En el caso de la recepciĂłn el equipo de gobierno ha dado un ejemplo de rectificaciĂłn pĂșblica, llegando al punto de considerar desafortunadas unas declaraciones propias como hizo Ada Colau, en prime time, en TV3.
Desde el principio se tendrĂa que haber calculado los riesgos polĂticos de
la huelga, y haber incidido de forma mĂĄs pronunciada en la gestiĂłn del
conflicto. Por una parte, los directivos de TMB, el PSC y CiU estĂĄn interesados
en que el conflicto dure lo mĂĄximo posible. Les interesa un clima de inestabilidad
para denunciar la incapacidad de Colau para gobernar, y perpetuar su “no hay
alternativa”. Por otra parte, tampoco se puede caer en la trampa de la defensa
acrĂtica de la estabilidad. La estabilidad se construye a base de diĂĄlogo y
compromisos, nunca desde el silencio. También hay que decir que hay un sector
izquierdista interesado en la inestabilidad para sacar rĂ©ditos polĂticos,
aunque sea a costa de dinamitar un proyecto de cambio real como el de BComĂș.
Resultado y propuestas
El balance, obviamente, no ha sido nada positivo. Un gobierno como el de
BComĂș no puede permitirse enfrentarse a los trabajadores de TMB, ni de ninguna
empresa pĂșblica. Aun asĂ, habrĂa que
tener en cuenta dos cuestiones clave. La primera, hay que actuar para convertir
el conflicto laboral en una oportunidad para dar un golpe en la mesa e iniciar
una ofensiva polĂtica en TMB. Las lĂłgicas patronales en la gestiĂłn asĂ como la
precariedad y una polĂtica tarifaria injusta dificultan el derecho a la
movilidad a la gente trabajadora del AMB. Esto es fĂĄcil de explicar, y
Barcelona en ComĂș tiene los instrumentos (el altavoz que supone el consistorio,
por ejemplo) para empezar una ofensiva comunicativa que ponga entre la espada y
la pared a los partidos que sustentan la actual situaciĂłn. Solo desde la
alianza entre trabajadores y Ayuntamiento es posible iniciar la ofensiva.
La segunda, hay que asegurar los apoyos para, por una parte, no estar
sometidos a la voluntad del PSC, y por otra, neutralizar cualquier intentona de
doblegar el gobierno de Ada Colau. Ni coptaciĂłn ni derrocamiento. Hay que
bloquear la mĂĄs mĂnima posibilidad de derrotar el proyecto de cambio que supone
Barcelona en ComĂș. Un paso mal dado o un cambio de postura del PSC puede conllevar
la vuelta de CiU, sociovergencia mediante, al gobierno de la capital. La
aritmética no lo pone nada fåcil, por lo que el contacto permanente con los
movimientos populares, y la capacidad de asumir sus crĂticas y facilitar la
consecuciĂłn de reivindicaciones pueden construir el camino para sumar mĂĄs
apoyos electorales en las siguientes municipales, asĂ como entrenar el mĂșsculo
social para poder acelerar los cambios cuando sea necesario.